Reciban un cordial saludo compañeros y permítanme aprovechar este medio para comentar lo que la lectura del texto del maestro de humanidad Freire titulado: “La aventura de ser maestro”, me ayudó a recordar y a valorar.
Principalmente me permitió recordar el malestar que experimentaba al tener que comentar con mis ex compañeros de escuela que estaba dando clases; incluso lo catalogaba como un empleo temporal… mientras encontraba un trabajo que sí estuviera relacionado con mi carrera. Afortunadamente ya eliminé este aspecto estresante de mi vida, lo excluí con el reconocimiento del trabajo que todos los docentes tenemos que desarrollar veinticuatro horas al día porque aun dormida piensas en las actividades que puedes implementar para apoyar el proceso de aprendizaje de tus estudiantes. También me ayudó a recordar todo lo que en lo personal he tenido que hacer para poder iniciar con la construcción de mi identidad profesional (y personal, debo aceptar) y lo que estoy haciendo para continuar son este difícil proceso.
Actualmente la mayor fuente de malestar como docente es el reconocer la necesidad de romper paradigmas, pero no poder hacerlo al 100%. En este sentido me resulta fácil reconocer que el método de ensayo y error es una de las mejores opciones para obtener conocimiento; sin embargo, al implementarlo en clase siempre concluyo con el uso de estrategias obsoletas (como la toma de apuntes, porque ilusamente creo que si no los tienen mi alumnos ¿de dónde van a estudiar?), porque son las que me permiten sentirme segura al estar frente al grupo. Además, cada vez que trato de incluir una nueva actividad, es muy estresante pensar en los estudiantes como objetos experimentales, ya que estos no son como los conejillos de indias, pues son entes pensantes con la agudeza necesaria para juzgar mi desempeño, y por eso me cuesta trabajo tener que aceptar que no soy el profesor omnisapiente que ellos creían.
Espero poder combatirlo al ir descontinuando el uso de las viejas estrategias, que me funcionaron durante la primera fase de mi proceso de formación docente, a las que me aferro desesperadamente, y poco a poco ir utilizándolas sólo como pequeños puntos de apoyo de los que me vaya separando hasta lograr enseñar a los estudiantes a enfrentarse consigo mismos, a través de las herramientas que adquieran con ayuda de la unidad de aprendizaje que les imparto e incluso… en un punto a pesar de lo que en ella aprenden.
Y nuevamente llegó la hora de despedirme, esta vez lo hago con una extraña sensación de perplejidad, ya que generalmente al concluir con las asignaciones de la especialización me sentía relajada, como cuando le pones una palomita a una de las actividades de tu lista de tareas pendientes y te sientes aliviada. Sin embargo, ahora siento todo lo contrario; ya que a pesar de que ya concluyeron las clases (es importante señalar que este escrito se realizó al final del semestre pasado), siento la necesidad de revisar mis programas… considero que la planeación del próximo ciclo escolar representa un nuevo reto que debo valorar como la oportunidad para hacerlo mejor esta vez.
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sábado, 8 de mayo de 2010
Entre la docencia y mi profesión.
Hola compañeros y tutora, ya estoy de regreso en este increíble espacio; ahora para dar cuenta de cómo viví la confrontación entre la carrera que estudié, ya que soy bióloga, y el hecho de haberme incorporado como profesora del nivel medio superior.
Todo inició cuando obtuve mi grado de maestra. A partir de ese momento intenté incorporarme a un laboratorio de investigación, desafortunadamente el cambio de situación de estudiante a profesionista dificultó mi tarea, pues buscaba una percepción a cambio de la actividad que había desarrollado durante mucho tiempo por una calificación. Después de una búsqueda infructuosa, finalmente; y por necesidad de la escuela donde me encontraba, conseguí trabajo para dar clases de Bioestadística. En ese momento fue cuando me inicié como profesora, y la experiencia fue… frustrante; invertía largas horas en la dosificación de los contenidos y en la planeación de las actividades a desarrollar; sin embargo al estar frente al grupo no podía concretar lo planeado de forma exitosa. Afortunadamente un compañero me comentó de la alta demanda que estaban teniendo los profesores de inglés con certificación por ese motivo, retomé mis estudios y dejé momentáneamente la docencia. Como resultado, obtuve la certificación de la Universidad de Cambridge en el dominio del idioma (FCE) y la de profesor de inglés (TKT). Y como me lo habían comentado conseguí trabajo.
A dos años de haber iniciado mi actividad docente, me encuentro llena de emociones contradictorias; por un lado me siento orgullosa de haber encontrado trabajo y pienso en las diversas posibilidades de desarrollo profesional en este campo, ya que incluso la considero como una oportunidad para iniciar una segunda carrera. Por otro lado, todavía guardo la esperanza de poderme incorporar a un laboratorio de investigación. En este sentido existe la posibilidad futura de integrar ambas actividades, pues una vez que tenga la tan ansiada estabilidad laboral podría incorporarme al laboratorio de mi elección de forma voluntaria.
Regresando a mi actividad como docente en la educación media superior les comento que esta incluye impartir clases de inglés y de ciencia contemporánea, lo que me ha significado mantenerme actualizada en los dos temas que me apasionan. Además, el contacto diario con los estudiantes me ha ayudado a mantenerme mentalmente joven, el escuchar la problemática que viven me ha enseñado la importancia de escucharlos y respetar la diversidad de ideas que manifiestan, además de la importancia de fomentar dicho respeto entre ellos. Estos dos aspectos, la actualización continua y mi interacción con los jóvenes; son también los más grandes motivos de satisfacción, ya que me agrada esa sensación que me brinda el poder compartir mis conocimientos con mis estudiantes y poder canalizar su interés por las unidades de aprendizaje que les imparto.
Desafortunadamente, al igual que reconozco fácilmente los motivos de satisfacción asociados con el ser docente en el nivel medio superior, también detecto algunos motivos de insatisfacción, principalmente relacionados con las cuestiones administrativas. La principal es el conflicto que genera el hecho de que los estudiantes puedan incorporarse al grupo hasta dos meses después de que el semestre ha iniciado. Es muy desgastante tanto para ellos como para mi, recuperar en una semana el tiempo perdido; sobre todo al aproximarse la primera evaluación parcial. Pero como se dice, esas son las condiciones y siempre podemos canalizar nuestra energía en tratar de generar estrategias que beneficien el proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes, aún en esas circunstancias; en lugar de quejarnos sin solucionar el problema
Nuevamente llegó el momento de despedirme momentáneamente de ustedes, les envío un cordial saludo y después nos leemos.
Todo inició cuando obtuve mi grado de maestra. A partir de ese momento intenté incorporarme a un laboratorio de investigación, desafortunadamente el cambio de situación de estudiante a profesionista dificultó mi tarea, pues buscaba una percepción a cambio de la actividad que había desarrollado durante mucho tiempo por una calificación. Después de una búsqueda infructuosa, finalmente; y por necesidad de la escuela donde me encontraba, conseguí trabajo para dar clases de Bioestadística. En ese momento fue cuando me inicié como profesora, y la experiencia fue… frustrante; invertía largas horas en la dosificación de los contenidos y en la planeación de las actividades a desarrollar; sin embargo al estar frente al grupo no podía concretar lo planeado de forma exitosa. Afortunadamente un compañero me comentó de la alta demanda que estaban teniendo los profesores de inglés con certificación por ese motivo, retomé mis estudios y dejé momentáneamente la docencia. Como resultado, obtuve la certificación de la Universidad de Cambridge en el dominio del idioma (FCE) y la de profesor de inglés (TKT). Y como me lo habían comentado conseguí trabajo.
A dos años de haber iniciado mi actividad docente, me encuentro llena de emociones contradictorias; por un lado me siento orgullosa de haber encontrado trabajo y pienso en las diversas posibilidades de desarrollo profesional en este campo, ya que incluso la considero como una oportunidad para iniciar una segunda carrera. Por otro lado, todavía guardo la esperanza de poderme incorporar a un laboratorio de investigación. En este sentido existe la posibilidad futura de integrar ambas actividades, pues una vez que tenga la tan ansiada estabilidad laboral podría incorporarme al laboratorio de mi elección de forma voluntaria.
Regresando a mi actividad como docente en la educación media superior les comento que esta incluye impartir clases de inglés y de ciencia contemporánea, lo que me ha significado mantenerme actualizada en los dos temas que me apasionan. Además, el contacto diario con los estudiantes me ha ayudado a mantenerme mentalmente joven, el escuchar la problemática que viven me ha enseñado la importancia de escucharlos y respetar la diversidad de ideas que manifiestan, además de la importancia de fomentar dicho respeto entre ellos. Estos dos aspectos, la actualización continua y mi interacción con los jóvenes; son también los más grandes motivos de satisfacción, ya que me agrada esa sensación que me brinda el poder compartir mis conocimientos con mis estudiantes y poder canalizar su interés por las unidades de aprendizaje que les imparto.
Desafortunadamente, al igual que reconozco fácilmente los motivos de satisfacción asociados con el ser docente en el nivel medio superior, también detecto algunos motivos de insatisfacción, principalmente relacionados con las cuestiones administrativas. La principal es el conflicto que genera el hecho de que los estudiantes puedan incorporarse al grupo hasta dos meses después de que el semestre ha iniciado. Es muy desgastante tanto para ellos como para mi, recuperar en una semana el tiempo perdido; sobre todo al aproximarse la primera evaluación parcial. Pero como se dice, esas son las condiciones y siempre podemos canalizar nuestra energía en tratar de generar estrategias que beneficien el proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes, aún en esas circunstancias; en lugar de quejarnos sin solucionar el problema
Nuevamente llegó el momento de despedirme momentáneamente de ustedes, les envío un cordial saludo y después nos leemos.
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